El dueño del oeste

5 de noviembre de 2009
Todo arrancó en junio, cuando desde la radio me mandaron a cubrir un partido del Gei, que visitaba a Midland. Como la radio está en Ituzaingó, la idea era poder insertarnos en el club vecino para llevarle a la gente de la zona información deportiva de sus clubes. Me aparecí esa noche, hablé con el técnico del Gei, y quedamos en encontrarnos durante la semana para coordinar como seguir su campaña. Aquel partido lo ganó el visitante en cancha nuestra y Midland tuvo que ir a jugarse la clasificación a Pontevedra; a ese partido no fui, porque la intención de quienes armábamos el programa consistía en enfocarse en los clubes de Ituzaingó. Pero hubo un desencuentro y después vino la bendita gripe porcina, donde todas las instituciones dejaron de tener actividades por el espacio de un mes, hasta que se reinició la actividad, y como el Gei jugaba de visitante, decidí venir a ver al Funebrero contra Argentibnos Juniors. Y no se por qué, pero esa noche decidí mientras los pibes le ganaban con algo de sufrimiento a los de La Paternal seguir su campaña. Y menos mal que le hice caso a mi intuición, porque durante 22 jornadas disfrute estar cerca de un grupo espectacular; como toda gente que recién se va conociendo, al principio existen ciertas barreras de desconfianza, es natural en todos los órdenes de la vida, pero gradualmente éstas fueron derrumbándose y al estar caídas permitieron ir conociendo a algunos de ellos en profundidad, su modo de pensar, vivir, sus vivencias, sus historias. Y nuevamente comprobé que en mi elección personal de optar por el humilde club de Libertad sobre la opulencia del vecino, acerté. Y gocé con ellos durante 4 meses, sufrí a su lado en escasas ocasiones, ingresé a la intimidad grupal, pero siempre sin faltarles el respeto, jamás escuché una charla técnica, jamás me entrometí en sus tiempos de equipo, porque no me interesaba romper esa armonía tan sabiamente construida por Gabriel, jamás ventilé confidencias de técnico y jugadores llevando y trayendo información por el solo hecho de joder, porque uno a esta altura de la vida sabe que en cualquier relación humana a veces existen ciertos roces y si se potencian pueden terminar mal. A lo largo del torneo hemos visto equipos desmembrados por desavenencias internas, jugadores que se bajaron de los barcos cuando al comienzo del campeonato tenían la misma ilusión que los nuestros. Basta ver sus blogs para comprobar como siguen pasándose facturas, insultándose y sacando sus trapitos al sol para que todo el mundo (literalmente) los vea. En Midland nada de eso sucedió, aún en momentos tensísimos, privó el bien común por sobre el individual, seguramente los conflictos (si los hubo, real y sinceramente los desconozco) se arreglaron puertas adentro, y ante la hinchada (por constancia y regularidad, junto a la de Berazategui, la más numerosa de la categoría) se mostró como una masa uniforme, compacta. Buena, regular o mala según la ocasión de turno, pero sin conventillos baratos. Y le aseguro que hemos visto de eso en varias canchas, jugadores peleándose con tecnicos, jugadores discutiendo entre sí, espectadores desubicados y malintencionados, etc. Cuando enumero todo eso, compruebo con felicidad interna que hice muy bien en decidirme a seguir a estos pibes, me cuesta disociarme hoy de ellos, y ahora que la ronda campeonato finalizó, con el Fune encaramado solito en la segunda posición y esperando el próximo 18 de noviembre iniciar el Final Four para saber quién será el campeón (yo sé que todos las fichas están puestas para Berazategui, pero tengame confianza, guarde algunos boletitos para los chicos nuestros, yo sé por qué se los digo...), repasé algunos puntos claves para explicar los motivos de esta campaña excepcional, que lo devolvió a la categoría de la cual no tuvo que haberse ido el año pasado. Pero si aquel mamarracho administrativo sirvió para disfrutar de este presente pletórico, bien valió haber sufrido en aquel instante.
Anoche Midland cerró su inolvidable torneo ganándole nuevamente al Gei 79-76, en lo que fue durante el primer tiempo un entrenamiento intensivo, y se convirtió en partido serio entrando al cuarto final con ambos equipos igualados en 56. En esta ronda campeonato, los pibes se dieron el gusto de ser los dueños absolutos del oeste, venciendo al Gei y Cepa en los cuatro enfrentamientos que tuvieron, dejando en claro que aquel Midland deambulante de la primera fase era un lejano recuerdo, y que los campeonatos hay que planificarlos para 10 meses, no para una fracción del mismo. Curiosamente, nuestro equipo jugó de manera brillante el primer tiempo, cuando los 12 jugadores ingresaron al rectángulo, todos (salvo el Bata, ocupado de lidiar con las dos torres visitante) marcaron puntos, y el equipo jugó de manera distendida, disfrutando el momento, compartiendo con su gente este logro maravilloso, entregando parte de lo que ofrecieron en Burzaco, partido que (tomando en cuenta la divisional) arañó la perfección. Sirvió para mantener la maquinita aceitada, para que la gente disfrutara de las actualidades formidables de algunos chicos, y por qué negarlo, gozar con una nueva victoria ante el vecino, tenerlo de hijo, y mirar sobre la montaña elevada que allá en la cumbre, junto al equipo armado para disputar otras cosas, Midland los mira a todos gallardamente desde arriba, con la mirada altiva, los brazos cruzados y la sonrisa franca de sentirte deportivamente superior al resto.
Para que ello sucediera, existieron antes del partido con Ituzaingó 21 fechas más, y como salvo ante Varela estuve en todas las canchas, puedo permitirme humildemente anotar algunas de las claves que llevaron al Seminara Team a esta actualidad asombrosa para el resto que no los tenía en cuenta previamente. El factor del orden no altera el producto, los voy anotando despolijamente, sin intención que uno sea más importante que otro, salvo el ítem final.

1-La falta de egoìsmos: Todos, pero todos, sabían que lo importante era llevar a Midland a una categoría superior; no servían los lucimientos personales preprogramados, y si ese luciemiento aparecía, era para beneficiar al resto de los compañeros. Cuando uno de los chicos estaba en su noche, automáticamente, sin que el técnico dijera algo, sus compañeros jugaban las bolas importantes para él, y eso funcionó de manera rotativa a lo largo del torneo. Si Santiago estaba en una de sus noches en la que todo le salía bien, no había un solo gesto de fastidio porque el pibe tuviera la pelota en sus manos 20 segundos, o directamente despúes de ese lapso tirase al aro. Lo mismo que si Gastón tenía el aro abierto desde los 6,25 mts, a sacrificarse colectivamente para dejarlo en posición propicia. Por sobre esto, lo más importante: jugadores que en algunos cotejos calentaron el banco durante todo o gran parte del partido, y en sus semblantes priorizaba el alentar a sus compañeros y disfrutar con ellos. En este ítem, sobresalió Pablo, un ejemplo de solidaridad grupal.

2-El coraje colectivo: En auténticas calderas, donde los climas eran absolutamente adversos, el equipo fue donde mejor jugó. Y eso tiene una sola explicación: le sobran atributos que las hinchadas reclaman a los suyos. Cuando Midland perdió, fue por superioridad rival (Berazategui), robos arbitrales (Cedem), espantos colectivos (All Boys), o un mal cierre de partido (Uade); pero jamas, porque el rival se lo llevó por delante a lo guapo. Uno sabía que podíamos perder, pero que en ningún lado iba a dejar una imagen lavada, deteriorada por la ausencia de carácter. Y cuando hablo de coraje no me refiero a la prepotencia barata de otros planteles. Hablo de tener a toda una cancha en contra puteándote con el aliento llegándote a tus narices y aún así mantener la mente fría para generar jugadas que terminaran en anotación. Coraje del bueno, ese que ante tanto insulto le contestás con una conversión espectacular y obligás a callarlos. En algunas canchas fuimos visitante en serio, como ninguno lo fue en la nuestra (por el respeto al rival), y fue en esas canchas donde nuestros jugadores produjeron las actuaciones más épicas.

3-El estado físico: Para mi fue fundamental; permitió que partidos literalmente perdidos fuesen ganados gracias a la tremenda condición física de los pibes. Jugando el cuarto decisivo como si se tratase del primero, mientras el rival boqueaba porque sus piernas decían basta, y estos atrevidos corrían como si el árbitro diera el pitazo inicial. Encima, con el sistema táctico dispuesto por el técnico (o sea, ningún sistema, según sus propias palabras) terminaba deteriorando los argumentos rivales, no solo a la hora de correr, sino también cuando disponía una marca personal en toda la cancha, y obligaba al rival a entregar la pelota por no poder seguir el ritmo. Midland debe ser el equipo con más robos de balones de la divisional.

4-El regreso de algunos jugadores: cuando empezó la fase final, Gastón Bozzo, Ale y Andrés no estaban, y Gabriel debía recurrir demasiado al semillero, como ejemplo principal está aquel partido con Berazategui, cuando para completar el banco puso a un chico de 14 años, debiendo entrar a la cancha y darle un poco de aire a Santiago. Con el retorno de los tres mencionados, el banco se ensanchó, fue cubierto con categoría,experiencia y tuvieron participación fundamental en algunos tramos del torneo.

5-Las individualidades: La gran mayoría tuvo su momento dentro de las 22 fechas. Obviamente Santiago se robó la primera fase, con actuaciones fantásticas, pero otros aparecieron con sus rachas y permitieron que el equipo no entrara en una debacle general cuando las cosas no salían como al principio. Bozzo la descosió desde aquel partido con All Boys en Libertad por el lapso de 6 cotejos; Gastón fue el goleador continuo durante 5 partidos, cuando los resultados ameritaban un toque de atención para no descuidarse, aparte de aquel partido en Pontevedra, donde su presentación fue majestuosa. Leo tuvo dos pequeñas rachas: desde el inicio hasta Cepa (la lesión en Villa Ballester lo persiguió durante gran parte del campeonato), y los tres últimos partidos cuando hubo que decidir todo. Cristian, desde Cepa hasta Ituzaingó, cerrando la primera ronda, la descosió, se cansó de meter triples, y en la segunda tuvo un desempeño normal, pero todos saben que está ahí, expectante. A Maxi le vino bien la revancha con Sociedad Alemana, fue la figura y desde ese momento hasta anoche, jugó en todos los partidos muy bien, mejoró su marcación y fue un arma vital para llevar el barco a buen puerto.Andrés apareció gradualmente desde el desastre en Saavedra y fue en un in crescendo hasta su obra cumbre el lunes, alla en Burzaco. El resto (Javier, Fede, Alejandro, Nahuel), fueron muy parejos en sus rendimientos, no hubo un momento en especial donde hayan actuado mejor; tuvieron demasiada regularidad, y eso es un gran mérito.

6-La suerte: Yo creo en ella, en todos los ámbitos de la vida misma. Y Midland la tuvo. Postergar el cotejo ante Cedem, a pedido del rival, y jugarlo en el mejor momento nuestro, es una muestra de eso. Aquel Cedem venía invicto y sobre todo, aquel Midland aún estaba en gestación; haber arrancado con una derrota de local habría condicionado el resto del campeonato. Alguna que otra bola entrando al final cuando durante ese partido se habian errado decenas de la misma, también corrobora que la suerte debe acompañarte para que tus proyectos terminen bien. Bienvenida entonces la suerte y ojala se quede mucho tiempo más.

7-La artillería perimetral: De los 12 jugadores presente anoche, 9 de ellos en algún partido marcaron triples. Y ese lujo no puede dárselo cualquiera. Allí estuvo una de las claves del éxito. El entrenador de la Uade, cuando nos visitaron, quedó deslumbrado por el poder ofensivo de Midland, me confesaba su impotencia ante los 17 misiles que le encajó el rival. Y eso fue una constante en el torneo. Tener en cancha simultáneamente 4 tiradores externos enloquece cualquier defensa, lo comprobaron varios equipos. Anoche Gei padeció solamente 8, pero lo llamativo que esos ocho fueron convertidos por 7 jugadores distintos. Una versatilidad única en la divisional.

8-La localía: Berazategui fue el único que mantuvo la localía, algo que antes de iniciada la fase final desvelaba a Gabriel. Entendía que era fundamental mantener la fortaleza y rescatar algún triunfo fuera de casa. Midland solo perdió ante el equipo del sur, después cayeron todos en hilera, y sumado a las 7 victorias a domicilio, construyeron una campaña sólida, que le permitió algún resbalón inesperado. Uade también perdió un partido solo en casa (anoche, ante Cepa...), y Gei solamente 2 (Midland y Bera). A la hora de buscar motivos para explicar el ascenso de los cuatro equipos, una clave fundamental está en este punto.

9-El público: Entendí por qué en las vitrinas del club se exhiben orgullosamente los trofeos Fair Play dados por la Federación Metropolitana. A veces no es necesario que hayan 100 personas para montar un clima espeso. Ni hablar de Cepa, que colectivamente (publico y jugadores) no entienden nada de respeto, pero en otras canchas siempre había algún maleducado que ponía nervioso a todos. En Libertad, la gente va a disfrutar buen básquet, eventualmente se le reclama a los árbitros, pero dentro de un marco lógico. Anoche, sin ir más lejos, me tocó estar sentado junto a unos hinchas del Gei, que apenas empezado el partido comenzaron a insultar no solo a los jueces (lo que me llevó a discutir "amablemente" con uno de ellos) sino a sus propios jugadores, a los que tildaba de "miedosos". Impensable para un público que alienta a sus pibes, les da fuerza constante en las calles, en el club y a través de todas las redes sociales existente. Un ejemplo, para seguir construyendo y para que muchos lo imiten.

10-Gabriel Seminara: Lo dejé último, como epílogo, porque todo esto que sucede con el básquet es fruto de él. Y conste que no me lo dijo, sino que lo recabé de mucha gente que me ha hablado. Midland es una escuela, que excede los resultados deportivos. Es una marca registrada, y aquí todo es mérito de Gabriel. En su equipo no están permitidos los excesos, los exabruptos verbales se pagan con el banco, está prohibido gozar al rival eventual, no se permiten lujos innecesarios que pueden irritar al de enfrente, en fin, se baja la idea que esto es una confrontación deportiva donde debe ganar el mejor y una vez finalizado, el de enfrente es un colega a quien debe saludarse cordialmente y respetarlo. Lo veo en mayores, pero indudablemente esa escuelita mental ya se aplica desde los chiquitos, por lo que al llegar a la máxima división, no hay que explicarles más nada.
Además, es muy respetado por todos, en todos lados. He visto a técnicos que por mucho menos de lo que él habla, lo han sancionado con faltas técnicas; Gabriel se da el gusto de llamarles la atención a los jueces, y éstos ni siquieran osan amagar con cobrarle esa falta técnica. El respeto acumulado a través de los años hace que los jueces le condonen algún momento, porque jamás pierde los estribos con los rivales ni árbitros.


Seguramente hay más factores, pero estos creo que son los salientes. Ahora sí, a mentalizarse para la ronda decisiva; quien le dice que a esta torta de sabor agradable, cocinada con las frutas más dulces y exquisitas, falta añadirle la frutilla más hermosa de la huerta...

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